"FACINGFACES
2002 - 04" SELECTED POETRY
SI TAN SÓLO ESCUCHARAS...
(Octubre 25 del 2002)
Si tan sólo escucharas un instante
y volvieras la mirada a este hogar desolado,
sabrías cuánta miseria ronda por doquier
y cuán hondo es el abismal silencio con el que se yergue
un monumento a la injusticia.
Si tan sólo escucharas un instante,
llegaría hasta ti el gemir de tantas madres
que no hacen más que morir cada día
ante la angustiante espera que taladra los huesos,
y el no saber dónde reposará su cabeza
la pequeña que hace tiempo, no duerme en casa...
Si tan sólo escucharas un instante,
alzarías la voz, unida a la de otras tantas
que hacen de su garganta un estandarte
cuyo emblema se alza en fiera lucha,
reclamando cada día un poco de paz.
Si tan solo escucharas un instante,
percibirías en el murmullo de la noche
las voces de tantos que han sido amordazadas
con el silencio de una fosa común.
Sabrías que cada nuevo dia es un desgarrador grito
de esta tierra cuyo suelo teñido en púrpura
se rehusa a guardar en su seno,
la sangre inocente de uno más de sus hijos,
vencido brutalmente ante el brazo asesino
de sus propios hermanos.
Si tan sólo escucharas un instante,
saltarías de tu asiento acojinado
y dejarías el mullido lecho donde duermes.
Proclamarías a los cuatro vientos tu repudio
a la mezquindad que compra y vende vidas ajenas,
y te levantarías erguido sobre las anónimas tumbas
que se esconden tras los cimientos de edificios blanqueados
con paredes de mármol y ventanales de cristal,
donde se archivan sueños y se regatean esperanzas.
Si tan sólo escucharas un instante,
descubrirías que entonces
y quizá sólo entonces,
podrías detener la violencia
por un momento...
LLUEVE EN LA CIUDAD
(Octubre 20 2002)
Llueve en la ciudad
Y el agua que corre en torrentes,
de rojo púrpura, teñida está.
Llueve en la Ciudad
Y a la niña arrastran con furia
dos brazos movidos por la lujuria
en el vendaval.
Llueve en la Ciudad
Y la madre abraza ausente una fotografìa
Que entre arrullos duerme junto a la muñeca fría
de la pequeña que no vendrá.
Llueve en la ciudad
Y muchos padres ya no encuentran
el camino de regreso al hogar.
Su frágil cuerpo tendido queda
albergando a media noche, en el riñón un puñal.
Llueve en la ciudad
Alacranes venenosos vigilan en la obscuridad,
Y acechantes manos esperan en cada esquina
Cobrando como precio la vida
en desigual lucha que la cobardía da.
Llueve...mas no es rocío,
Sino lágrimas y sangre
Lo que empapa a la ciudad.
Verónica Olivas
MEXICO
copyright 2002
|